martes, 18 de agosto de 2009

DERROTANDO AL TIEMPO

¡Uf, qué calor!
Ni madrugando para aprovechar la fresca y ese levísimo rocío caído durante la noche, consigo salir de este marasmo.
Así no hay quien pueda lucir sus mejores galas, ni las peores, es cierto.
Estoy totalmente abatida después de tantas horas soportanto todos los grados que marca este espantoso termómetro.
Seguro que un huevo cascado en esa piedra, se fríe como en una prosaica sartén.
Mi vida en este momento, también adolece de un prosaísmo acendrado, por muy poética y lúcida que quiera mostrarme.
No creo que pueda resistir mucho más tiempo.
Pero ¿qué es esto?. ¡Agua!, benditas gotas de agua.
Ya sé lo que sucede, que ha llegado, aunque yo, en medio de tal abatimiento, no me haya dado cuenta.
Ella es la única que piensa en mí; la única que nos mira con placer y pasión y que disfruta cuando le hacemos nuestro mejor regalo, la belleza de nuestra breve vida.
Ahora, que todavía es tiempo, por y para ella, sonreiré, me auparé con ganas y placer, y los pétalos y mi tallo, lucirán orgullosos y en todo su esplendor.
Imagen: Foto: AP - Elmundo.es

9 comentarios:

Marisa dijo...

Te entiendo perfectamente,
soportar calor y sin agua
se siente uno derrotado.

Yo también estuve en el concierto
y puedo decir que hacía tiempo que no disfrutaba tanto.

Biquiños

Aldabra dijo...

sé que es duro cuando llega con toda su fuerza pero agradezco el calor... siempre buscando el agua...

me voy a la playa y me refresco en el mar, o paseo por la orilla mientras sostengo un libro entre mis manos...

es un texto muy poético aunque con un toque triste por el medio.

bicos.
y mis deseos para que lo vayas llevando lo mejor que se pueda.

Ulysses dijo...

Bello texto, apenas lo terminé de leer fui a beber agua.

Saludos

José do Neto dijo...

Lo que hace la lluvia

Lluvia que
llega hasta ahí como anhelo:
moja su rostro abatido,
abrázala con fuerza,
bésale la frente,
devuélvele la risa,
aplaca su marasmo,
refresca su alma,
humedece sus pétalos,
aúpala llena de placer,
devuélvele su esplendor.

Aldabra dijo...

Fai tempo escribín un conto moi curtiño en galego, acordeime agora mentres buscaba algunhas cousiñas polo blog, e pensei que me gustaría que o leras e si tes a ben que me dixeras o que che parece.

http://congoyyo.blogspot.com/2008/11/o-mal-das-mareas_12.html

bicos,

Zoe dijo...

Esa flor, me recuerda otras... la lluvia, la sed y el agua... La que llueve sin llover aún más...Nos abrimos ante esas gotas de vida , aunque la belleza de las flores sea tan corta¡¡¡Camelias, magnolias, Nenúfares, me llené de blancas flores y envidié ser una.

Las flores del desierto saben bien de la espera.

Ves? aquí estoy de nuevo desde otro lado pero leyéndote y pensando. De nuevo pendiente de tus palabras. Me apetecía seguir el hilo de tu relato como si fuera un tratado de belleza ( y es que lo es)y un tratado de la sed satisfecha ( que también lo es)...

Envidio a la flor en su esplendor , aunque éste sea parte del tiempo...pero qué es el tiempo?, acaso nos pertenece o somos dueños de su vanidad o azar?.

Quise ser Flor, anhelé lluvias, agua y sed. Las últimas gotas fueron escasas... gotas arenosas. Mataron a la sed y a la flor( que creía serlo.) Aún sin sed bebería hasta convertirme en lluvia...pero esa cualidad no es de las flores que nunca fuimos...

Me alegra ver y sentir lo que envidié en alguna flor conocida y sobretodo amiga...

No sabías que en el Atlántico contemplé y disfruté de una belleza de flor?, quizás la conozcas ;-)

No escibo más porque posiblemente bloguer no me dejaría...

Ya ves, seguiría y seguiría...

Bicos

abuelo Andrés dijo...

Magnifico relato de esa gota a gota de agua en un cuerpo sediento por lo caluroso del terreno.Es un texto finalizado en poesía que lo hace más dulce al paladar.
Un saludo.

Paco Alonso dijo...

Agua!..viva esperanza, comunicadora total..trasmisóra del bien y del mal..todo en ti está escrito..lo trasmites al mismo universo, del que todo partió

cálido abrazo

Albino dijo...

Leo tu comentario, paisana Fonsilleda, hoy lunes a las dos de la tarde, cuando en A Coruña, y mas concretamente en Oleiros, donde vivo, llueve sin parar, pero la verdad es que no hace frio. Ayer domingo si que fue el dia mejor del verano y me permitió alternar playa con piscina.
Pero hoy, para no perder la forma, iré a la piscina cubierta.
Supongo que tu, por lo que adelantas, tambien te refrescaras con la lluvia.
Un beso