martes, 23 de septiembre de 2008

DESDE LA RESIDENCIA (Viuda en apuros III)

Si, lo sé, este bloc mío ha estado abandonado, pero este verano ha sido especialmente malo para mí y mucho peor porque estoy aquí en esta Casa que es la de muchos y la de nadie, ya que, en el fondo, todos nos sentimos un poco ajenos y con una idea, absurda y fuera de lugar desde luego, de provisionalidad...
Aquí, como en los colegios infantiles, es mucho más fácil y factible que los virus te ataquen ya que "campan por sus respetos", como un interno más de pleno derecho. Así que he padecido una de esas gripes veraniegas estúpidas y largas, que cursan sin catarro alguno, pero con fiebres altas y continuas durante tres días. Lo he pasado mal y me ha costado mucho esfuerzo volver a "mi modo", recuperar mi carácter positivo y alegre y volver a interesarme por todo y todos.
Quizá me ha salvado el sillón de Roberto; siguen estando ahí, uno y otro. Para ver al segundo tengo que utilizar todas mis dotes de concentración pero el sillón me ayuda y sigo descansando y enroscándome en unos huecos y aromas que sólo yo percibo.
Luego, este verano que apenas ha sido tal y que los huesos de casi todos los residentes han estado especialmente torturados, la estación parece que se ha ensañado con este lugar.
El virus que me atacó a mí y que me ha dejado doliente largos días, ha ido paseándose por muchos de nosotros y ha provocado momentos muy duros, como cuando tuvo como resultado el fallecimiento de dos compañeros: Carmucha y Pepe. Los demás también nos hemos resentido ya que, al compartir Casa, aún muchas veces pretendiendo guardar distancias, terminas ampliando sentimientos y cariños.
Y, creo que, finalmente, lo más difícil de superar, asumir, comprender y aceptar ha sido el último acontecimiento que ha dejado la casa sumida en el desconcierto, rabia, dolor y pasmo más absolutos.
Por eso hoy escribo. Porque, ahora, después de leer los periódicos gratuitos que nos dejan diariamente, me he enterado de que hoy es el Día Internacional Contra la Explotación Sexual y, aunque no tenga mucho que ver con tal comercio, me he sentido obligada porque de abuso y de violación también se trata.
Una de nuestras hermosas enfermeras, las que cada día nos sonríen, o nos toman de la mano, o incluso nos guiñan un ojo con complicidad, ha sido violada cuando hacía un turno de noche.
Los violadores, como casi todos los que delinquen, las más de las veces se amparan en las sombras, en la noche, en el aislamiento y desamparo.
Ha sido doblemente terrible en este caso porque, finalmente, han descubierto que el violador ha sido un médico joven que hacía prácticas en la Casa.
No quiero valorar ni juzgar ni decir nada más.
Tan sólo deseo y quiero expresar mi dolor, compartido por todos.
Y mi esfuerzo va encamidado a recuperar optimismo y ganas de vivir.

2 comentarios:

Froiliuba dijo...

Duro esta vez el relato d enuestra viuda, que de tan buen humor se toma la vida.
Las violaciones físicas, síquicas, de todo tipo a las que mujeres de cualquier estatus se ven sometidas por el simple hecho de ser mujer...

Hoy ya 24, pero esa rabia no se quita con un día, la impotencia y la mala leche perduran cada dia , cada vez que enciendes la tele y ves cómo un "compañero" asesina a la mujer, cómo los violadores y pederastas salen a la calle poruqe la ley... es una mierda.

bss ha sido muy buent exto

Balteu dijo...

Es un texto duro y triste también, porque estas cosas siguen sucediendo y es triste y duro como la vida (si la salvan) de estas gentes que sufren estos ataques violentos, porque siempre quedan marcadas para el resto de sus días.
Es una narración que llega fácilmente al lector, merced a la buena escritura que has realizado paisana.
Un bico.